martes, 6 de septiembre de 2011

Telegrama de madrugada

Paisajes vi, que ahora sueño
en construido diamante
a que ponen rubio andamio
los violines del aire
cribando, al sesgo, el arisco
silencio de los pinares
que en tu redonda mirada
cotidianamente nacen.

Voces oí. Y eran todas
voces de las soledades
que, desnudo nadador,
Pasé a cuchillo, entrevisto
ecuador de sus cristales
—mas no esta voz espigada
que ahora mi vida reparte,
jugando luces y sombras
en alternados escaques.

Cifrado —como en apunte
de escolar—, ya todo en clave
viva, elemental, rizada
de paréntesis y llaves,
el mundo bajo tus dedos
su gracia eterna contrae,
rosa nueva en que mi vida
resume el después y el antes.

Vuelve las hojas —cuaderno
o flor—:
más adentro, el ángel
verificador de sueños
pone en verso tus mensajes,
reduciendo al alfabeto
nuestros sollozos distantes.

José María Quiroga Plá
Carmen: época 1, año 1928, Junio, número 6-7

Versión auditiva de la obra
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